Columna del otro lado del Atlántico

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Por Massimo V. Malavolti

Ahorro y nuevas fuentes de energía de proceso

Las tensiones relacionadas con el coste y la disponibilidad de la energía -electricidad y gas- en Europa y en particular en Italia y Alemania (las economías más manufacturaras del continente), enfrentan a nuestro sector a la necesidad de tomar decisiones:

1) No hacer cambios en las fuentes, si se estima (alternativamente o contemporáneamente):

  • Que el gas (o el gasóleo) volverá a tener precios razonables a corto plazo.
  • Que los proveedores de energía respectarán los contratos existentes.
  • Que habrá intervención gubernamental para moderar los fenómenos especulativos del mercado TTF.
  • Que vamos hacia el rápido fin de la guerra llevada a cabo por Rusia contra Ucrania, con la estabilización contextual de los suministros.

En los casos mencionados, ésta es una opción conservadora razonable, al menos a corto plazo. Sin embargo, a medio plazo habrá que actuar, ya que el gas se considera una fuente transitoria, en Europa.

2) Actuar sobre los procesos actuales para reducir gradualmente su demanda de energía. Por ejemplo:

  • Introduciendo desengrasados a temperatura ambiente.
  • Sustituyendo las conversiones tradicionales por sistemas nanotecnológicos.
  • Utilizando recubrimientos en polvo a baja temperatura de polimerizado, o ciclos polvo sobre polvo.
  • Reformando los hornos existentes con materiales aislantes de muy alto rendimiento.
  • Equipando las centrales de tratamiento de aire y los sistemas de reducción de COV con intercambiadores de calor de alta eficiencia.

3) Cambiar las fuentes de energía, por ejemplo:

  • Introducir sistemas multi-combustibles, gas/pellet o gas/hidrógeno.
  • Utilizar combustibles alternativos, pellets (biomasas) o hidrógeno.
  • Cambiar a sistemas totalmente eléctricos.

No se trata necesariamente de opciones alternativas. Es probable que, utilizando diferentes combinaciones posibles, «1+2» o «2+3» (siendo las opciones 1 y 3 alternativas), se obtengan resultados aún más eficientes desde el punto de vista energético.

En cuanto al cambio de fuentes de energía, en el momento de escribir este editorial la opción no es muy favorecida por las ingenierías de las instalaciones de pintura, salvo algunas excepciones, que de hecho nos informan de que trabajan en torno a sistemas multi-combustibles y eléctricos.

Sobre el uso de las biomasas, en particular de los pellets de madera, ya hay algunas experiencias industrializadas (en Italia y España). En la actualidad, existen sistemas con alejamiento y recogida automática de cenizas y reducción de las partículas de las emisiones mediante ciclón y filtro final absoluto. La gran ventaja de la biomasa es, en la actualidad, su precio comparado (al menos un 50% más bajos que los costes del gas, por kWh producido) y su neutralidad en términos de producción de dióxido de carbono.

En cuanto a la utilización de sistemas mixtos de gas/hidrógeno, algunos experimentos se encuentran en fase avanzada de industrialización, utilizando sistemas de autoproducción de hidrógeno mediante paneles fotovoltaicos (hidrógeno «verde») y quemadores para mezclas de gas/hidrógeno. De momento, las mezclas utilizables, para asuntos de seguridad, no son especialmente interesantes (80/20, gas/hidrógeno), pero los fabricantes cuentan con mejorar la relación en tiempos breves. En este caso, de toda forma, aún no se dispone del correspondiente análisis económico.

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