Prioridad incrementar el valor de las industrias en 2023

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Por Pedro Castillo

Estamos empezando 2023 caminando sobre un escenario que proyecta interesantes movimientos en el marco económico y sociopolítico, podemos considerar que estamos entrando a un año de transición industrial de alto impacto.

Todo es positivo y prometedor de un crecimiento en los mercados, pero se debe entender la diferencia entre el crecimiento de una industria o mercado, y el valor de éstos.

En México se vive una bonanza de contradicciones en la industria, una dicotomía mostrando que mientras en algunos mercados la demanda de productos y servicios continúa superando a la también creciente oferta, en otros mercados existen cuellos de botella que mantienen estrangulado el crecimiento deseado por la mayoría.

Las empresas que participan en mercados múltiples se mantienen trabajando en reinventar sus estrategias para incrementar su capacidad en unos y volverse extremadamente creativos en otros.

Por otro lado, el anuncio de nuevas inversiones aterrizando en el país son noticias que traen esperanza para muchas empresas en las industrias pero que, desafortunadamente, los beneficios solamente terminarán siendo tangibles únicamente para quienes vienen trabajando en desarrollar productos y servicios con la más alta calidad, a quienes vienen recorriendo el camino invirtiendo en crecer sus operaciones y áreas de experiencia anticipándose a ofrecer a los mercados un mayor ancho de banda, experiencia verticalmente integrada y de mucha confiabilidad.

Cuando se anuncian inversiones ya se va tarde, pues hay mucho trabajo previo al anuncio y muchos otros jugadores previamente posicionados. Algunas empresas buscarán desesperadamente crecer sus operaciones con acciones de pánico como contratando gente “al vapor” con currículum teórico, intentando desarrollar experiencia comprada, etc., todo esto descuidando los debidos tiempos que naturalmente se deben tomar, intentando vender una mejor imagen, pero inevitablemente creando soluciones de baja confiabilidad que terminarán quedándose cortas en resultados en el mediano plazo.

Es un efecto domino en donde muchas empresas buscarán una transición a nuevos clientes descobijando clientes existentes, mientras que las empresas más aptas son capaces de recibir nuevos clientes sin descuidar sus clientes actuales. Se genera el ciclo de reciclado de proveedores.

Es una época de bonanza en la cual las pequeñas empresas toman todo aquello que las grandes no pueden, mientras que algunas pequeñas vienen trabajando arduamente en pulir sus procesos, la gran mayoría llega proyectando una preocupante falta de esmero en detallar congruencia entre su discurso de venta y su producto final, mostrando su poco entendimiento del mercado, pues estamos en la época de alta demanda y poca oferta en donde cualquier producto es mejor que no tener producto.

Las épocas de las más amargas crisis en México del siglo pasado sembraron semillas de sobrevivencia que hoy mantienen confundidos a líderes de operación asegurando que la competitividad es ofrecer precios bajos, operar para vender a costa de lo que sea, el buscar dar más por menos (o desde la perspectiva de clientes de recibir algo barato y arreglarlo en el camino a sombrerazos). 

En los mercados de ligas mayores, y de pleno siglo 21, el valor de mercado es dictado por la comparativa industrial en un marco de diversos factores que acompañan al precio, tales como los estándares internos, la experiencia en soluciones complejas, tecnología, ingeniería propietaria, servicio post venta, calidad de componentes, costo de mantenimiento anual de sus productos, entre otras más.

La competitividad definida como el precio más bajo es, hoy en día, como se definen las industrias en crisis y de países de tercer mundo, la filosofía que deja sin oportunidad a la misma industria a incrementar su valor de mercado promoviendo una competencia estrangulada por los mismos participantes en la misma.

Debido a esto último se presenta el fenómeno en el que existen muchas empresas que viven del dinero prestado, que se sostienen pagando deudas pasadas con los anticipos recibidos por futuras ventas, factores que fragilizan la confiabilidad de la industria en el país. En Estados Unidos el mercado ha empezado a pasar factura a las empresas que han venido operando de esta manera.

De la misma manera, por esta mala concepción es como se han visto afectadas muchas industrias en México, al permitirse crear un estándar bajo cuando en realidad el camino para el desarrollo de toda la industria en conjunto es, precisamente, permitiendo que la misma mantenga un valor de mercado a nivel de internacional.

La guerra de precios bajos solamente trae la destrucción del correspondiente mercado, en donde la calidad e imagen del mismo se deterioran a un nivel en donde puede ser económicamente sostenible, ahuyentando la innovación a otros países desde donde llegaran en el futuro nuevos competidores redefiniendo el mercado local. Esta es una película que hemos visto en México en repetidas ocasiones.

Este 2023 representa una oportunidad para muchas empresas, empresarios y ejecutivos de llevar sus operaciones al siguiente nivel, dar ese salto en el escalón rumbo al eterno ascendente destino del éxito, pero también representa la tercera llamada para otros que deben enderezar el camino antes de toparse en un muro de realidad inevitable.

Ser líder en una industria no significa estar al mando ni vender más, sino cuidar de todo lo relacionado a la misma para que prevalezca y permita un crecimiento evitando una devaluación de calidad e imagen.

Incrementar el valor de cualquier industria es una tarea conjunta de todos los actores de esta, si bien cada actor debe ver por sus propios intereses de sobrevivencia, también debe ver por el interés del ambiente en el que se desenvuelve para garantizar su propia continuidad. La reinversión en innovación es fundamental, las industrias en las que se detienen la innovación son aquellas que los clientes tienden a apretar en precios. ¿Qué plan de innovaciones tienes para este 2023?

Les deseo a todos el mejor de los éxitos en sus propósitos, metas y objetivos.

Pedro Castillo actualmente trabaja en TTX como Managing Director para México y Latinoamérica, es Socio Fundador en INQ Strategic Partners LLC, y cuenta con más de 25 años de experiencia en diversas industrias. Pedro es Ingeniero Mecánico Administrador por el ITESM (IMA’97), y cuenta con una Maestría en Sistemas de Manufactura por el ITESM (MSM’10). Pedro es fundador y colaborador de iniciativas altruistas y comerciales, a la vez de participar en Consejos de Administración de empresas y asociaciones en México y Estados Unidos.

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